"Los Ocho Pecados Mortales de la Humanidad Civilizada", es un libro escrito por Konrad Lorenz, Dr. en Medicina y Premio Nobel en 1973. Transcribimos acá, su décimo capítulo:
"Recapitulación"
"Aquí se ha hablado de ocho procesos diferenciados entre sí aunque
manteniendo estrechas conecciones causales
que no sólo amenazan con el ocaso de nuestra civilización, sino
también de la Humanidad como especie.
Tales procesos son los siguientes:
1) Superpoblación de la Tierra que, mediante una oferta excesiva de
contactos sociales, impone a cada ser humano la necesidad de precaverse
contra
ello en una forma esencialmente "no humana", y que, por añadidura,
desata la agresividad directa con el confinamiento de muchos individuos en un espacio
reducido.
2) Desvastación del espacio vital natural que no solo destruye el medio
ambiente externo donde vivimos, sino también el respeto mostrado siempre
por el hombre a la belleza y grandiosidad de una creación infinitamente
superior a él.
3) Competencia de la Humanidad consigo misma que propulsa el desarrollo tecnológico
en perjuicio nuestro, ofusca a los hombres en la apreciación de todo valor auténtico y les
arrebata el tiempo que deberían dedicar a la genuina actividad humana
de la reflexión.
4) Atrofia de todos los sentimientos y afectos vigorosos mediante el enervamiento.
El progreso tecnológico y farmacológico origina una creciente
intolerancia contra todo cuanto ocasione el menor desagrado. Con ello desaparece
la capacidad humana para el disfrute, que sólo es posible después
de haberse superado con gran esfuerzo los impedimentos.
El movimiento ondulatorio natural de los contrastes entre pesar y alegría
decrece en oscilaciones imperceptibles hasta ocasionar un indecible aburrimiento.
5) Decadencia genética. Dentro de la civilización moderna no
hay factor alguno-salvo el "sentido jurídico natural" y muchas
tradiciones jurídicas transmitidas-que ejerza una presión selectiva
sobre el desarrollo y mantenimiento de las normas sociales del comportamiento,
aún cuando esto sea cada vez más necesario con el incremento
de la Humanidad. No cabe excluir la posibilidad de que el infantilismo por
cuya causa se han convertido muchos jóvenes "rebeldes" contemporáneos,
tenga condiciones genéticas.
6) Quebrantamiento de la tradición. Por este conducto se llega a un
punto crítico en que la generación más joven no
consigue entenderse culturalmente con la mayor, y menos todavía,
identificarse. Así pues, trata a ésta como un grupo étnico
exótico y la afronta con odio nacionalista.
Las causas de ese complejo "identificación-perturbación" obedecen,
sobre todo, al deficiente contacto entre padres e hijos, lo que tiene ya
consecuencias patológicas en el período de la lactancia.
7) Formación indoctrinada creciente de la Humanidad. la multiplicación
de los grupos culturales aislados donde se agrupan los hombres origina,
en combinación con el perfeccionamiento
de los recursos técnicos, un influjo sobre la opinión pública
tendiente a uniformar los criterios con una intensidad jamás conocida
por ninguna época de la historia humana. por añadidura, la acción sugestiva de una doctrina
firmemente inculcada se acrecienta con el número de adictos, y quizás
incluso en progresión geométrica. Hoy día, cuando un
individuo se sustrae a la influencia de los medios informativos, por ejemplo
la Televisión, se le imputan tendencias patógenas. Los efectos
contrarios al individualismo son muy bien acogidos por quienes pretenden manipular
las grandes masas humanas. Investigación de la opinión, técnica
publicitaria y hábil encauzamiento de la moda, favorecen, por un lado,
a los grandes, y por otro lado, a los funcionarios allende el Telón
de Acero para obtener un dominio similar sobre las masas.
8) El que la Humanidad se haya provisto de armas nucleares representa para
ella unos peligros bastante más fáciles de evitar que los que
son resultado de los siete procesos antedichos.
Los procesos de deshumanización descritos en los primeros siete capítulos
encuentran apoyo en la doctrina seudodemocrática que, como ya se
ha dicho, no determina el comportamiento social y moral del hombre mediante la
organización evolutiva e historicogenealógica de su sistema
nervioso y de sus órganos sensoriales, sino por conducto del "condicionemiento" al
cual se ve sometido en el curso de su ontogenia según sus respectivos
medios ambientales culturales."
CUANDO EL HOMBRE ENCONTRÓ AL PERRO
A modo de continuación de los
fascinantes relatos recogidos en Hablaba con las bestias, los peces
ylos pájaros (Fábula 116), este libro está dedicado
al animal que más creemos conocer y sobre el que, no obstante,
tantas
cosas nos quedan aún por descubrir : el perro. Konrad Lorenz nos
conduce aquí hasta los orígenes del
"encuentro" entre el hombre y el perro, cuando se estableció la
relación entre nuestros antepasados y el
chacal y el lobo. Estos orígenes han influído en todas las formas
complejas de comunicación, obediencia,
odio, fidelidad, y neurosis que ha ido configurando la historia entre amo y
perro. Recurriendo a casos con
los que el mismo se había encontrado, Lorenz ilumina todo el arco de
la "canidad" con la gracia de un
verdadero narrador, con la precisión y la sutileza de un científico
que abrió nuevos caminos precisamente
en la investigación de estos temas, y con la fértil inteligencia
de un pensador que supo arrojar nueva luz sobre
los problemas humanos.