En
el mundo hay muchas formas de leyes de protección de
los animales, incluídas leyes anti crueldad, penas
criminales para los abusos, protección de la fauna,
estándares para la agricultura y aquellas dirigidas
a forzar a aquellos individuos para asumir las responsabilidades
frente a los animales que están a su cuidado, tales
como la patente y la reglamentación sobre correa y
bozal. Pero todas las regulaciones relacionadas con los animales
no protegen ni mejoran la condición de los animales.
Algunos procuran disminuir la protección ya existente
en la ley o aún eximir ciertos animales de la misma,
para ofrecer protecciones a otras especie. Es importante controlar
con cuidado, comentar y proponer leyes y regulaciones para
mantener las protecciones ya implementadas, así como
desarrollar nuevas protecciones que sean alentadoras. Proponiendo,
sosteniendo, y rastreando la legislación, todos nosotros
podemos hacer una diferencia en la arena legislativa.
LA IMPORTANCIA DE LUCHAR CONTRA
LA CRUELDAD:
PIENSA GLOBALMENTE Y ACTÚA
LOCALMENTE
DEBEMOS ESTAR AL DÍA
SOBRE LOS CASOS DE ABUSOS
En Warnes, Bolivia, matan a balazos
a los perros callejeros
Con la premisa de que “es mejor que muera un perro y no un
ser humano”, la Alcaldía Municipal de Warnes, a través
de la Intendencia, está matando a balazos a los perros callejeros.
Ayer más de una docena de canes fueron sacrificados con armas
de fuego, provocando la reacción de la Sociedad Protectora
de Animales y de los vecinos de esa localidad.
El intendente municipal de esa población,
Mario Morales, justificó el hecho señalando que la
muerte de Giovanna Colque, de ocho años, después que
fue mordida por un perro contagiado con el mal de rabia, ha puesto
en alerta roja a toda la población de Warnes.
“El matar con una inyección letal a
cada perro es demasiado caro por eso optamos por utilizar armas
de fuego”, dijo Morales, que fue convocado por el Concejo
Municipal de esa localidad para explicar la acción.
Según Morales, hasta el momento no se ha
determinado si el perro que mordió a la niña murió
o sigue vivo. “Entre los perros callejeros sacrificados encontramos
uno parecido al que atacó a Giovanna y después del
análisis de laboratorio confirmamos que estaba con el mal
de rabia”, agregó.
La matanza de perros en Warnes movilizó al
presidente de la Sociedad protectora de Animales, Roberto Fernández,
quien advirtió que de continuar esta acción, a partir
del próximo lunes se pondrá en huelga de hambre junto
a otras personas amantes de los animales.
“Todos los animales están protegidos
por una carta de las Naciones Unidas, que establece sus derechos
que están siendo violentados”, lamentó Fernández.
El Presidente de Soprama se reunió con el Alcalde y el Intendente
de Warnes para pedir que paren la matanza.
Las primeras noticias sobre el holocausto
de los perros, por Bernard Unti
En
la década de los 60, LIFE era la revista semanal americana
más importante, siendo su fórmula la de proveer
fotos a un distrito electoral de la clase media integrada
por millones de personas. Durante la etapa media de esa década
tumultuosa, los lectores se fueron acostumbrando a ver imágenes
desagradables de una nación cambiante, unos atormentados
por inquietudes civiles y otros involucrados en una guerra
sangrienta en el sudeste de Asia. Pero cuándo el 4
de febrero de 1966 LIFE lanzó el ejemplar en los puestos
de los periódicos y los buzones por todos los Estados
Unidos, con la advertencia en la tapa "SU PERRO ESTÁ
EN CRUEL PELIGRO," decenas de millones de lectores pudieron
informarse por primera vez de otra clase de tema pático—el
próspero comercio de los comerciantes irregulados que
suministraban animales a los laboratorios de Norteamérica
para la investigación, ensayos, y educación.
Las
ocho páginas de extensión representaron una
vez el trabajo del legendario fotógrafo de LIFE, Stan
Wayman, quien durante este último mes de enero había
también acompañado a Frank McMahon, investigador
jefe de HSUS, y un grupo de policías del estado de
Maryland junto con oficiales humanitarios a ingresar en la
propiedad del comerciante de animales Lester Brown. Las fotografías
de Wayman de los animales acongojados y descuidados que poblaban
el paisaje dentro de galpones, jaulas, y hasta coches desvencijados
en la propiedad de Brown esparcieron una tremenda atrocidad
hacia el público que tuvo un efecto catalítico,
abriéndose camino dentro del impasse político
que había visto fracasar nuevamente una reglamentación
sobre la protección de los animales en el Congreso
de los EE.UU.
La
inundación de cartas dirigidas a funcionarios federales que
siguieron a la difusión de Wayman a través de LIFE,
puso al tráfico animal, el robo de mascotas, y la negligencia
cometida sobre los animales de laboratorio en el conocimiento público
y en el paisaje político de una manera inaudita. Los adversarios
de la reforma, que habían desechado exitosamente cada reglamentación
sobre la protección de los animales del laboratorio introducida
en el Congreso de los EE.UU., cambió su estrategia, buscando
amplias exenciones para instituciones científicas y un límite
en el número de las especie protegidas, antes que un completo
descarte de la legislación. El resultado: la aprobación
en julio de 1966 del Acta federal de la protección de los
animales de Laboratorio.(Laboratory Animal Welfare Act).
En
su belicosidad, la batalla de 1966 batalla para aprobar el Acta
de la protección de los animales de Laboratorio anticipaba
las luchas que ocurrirían cada vez que los protectores humanos
procuraron reforzar o extender el acta o sus regulaciones administrativas.
En años sucesivos, las instalaciones para animales de investigación,
los comerciantes de animales, los representantes del comercio de
mascotas, las lineas aéreas, la industria del animal para
peleas, zoos, circos, y la industria de la exhibición—todos
aquellos cuyas actividades han caído dentro del alcance del
acta—han procurado debilitar o desvirtuar la influencia de
la ley sobre ellos.
Esta
oposición ha significado que muchas buenas propuestas para
mejorar el acta hayan fracasado en asegurar la aprobación
del congreso, y en ocasiones, hasta los adversarios han sido la
fuente de reveses graves, como en el 2002 cuándo los ratones,
las ratas, y los pájaros se excluyeron definitivamente del
alcance del acta. Por otro lado, 40 años después de
su aprobación, se diseñó un acta dirigida estrechamente
con los problemas del robo de mascotas y la crueldad animal de los
laboratorios la cual se ha ampliado constantemente para abarcar
nuevas áreas de interés, adecuándose, si no
de manera total, hacia una ley animal nacional de protección.
Y éstas han sido buenas noticias para los animales.
Un
catalizador, no accidental
La
actuación de Lester Brown no fue un asunto espontáneo.
Los representantes de del Instituto de la protección de los
animales (AWI) de Christine Stevens, habían persuadido al
editor de LIFE Henry Luce a que mirara fotografías del comercio
animal que ellos habían tomado. Luce decidió publicar
un artículo pero quiso sus propias fotografías, que
es lo que condujo a Wayman a ponerse en contacto con McMahon.
De
la media docena más o menos de hombres en la tarea de esa
fría mañana de invierno en enero de 1966, McMahon
fue el único visitante que regresó. Cuatro años
antes, él había sido instrumento para el arresto de
Brown por crueldad hacia los animales, basado en la evidencia en
el sudeste de Maryland. Apenas unas pocas semanas antes de la sesión
fotografiada por Wayman, McMahon y colegas del HSUS habían
proporcionado también la información necesaria para
la orden de registro utilizada para entrar a la propiedad ese día.
Algunos
de los oficiales policías se horrorizaban de lo que ellos
vieron en la propiedad de Brown—un perro que se murió
de frío en una caja, otros demasiado débiles para
arrastrarse sobre las heladas entrañas de ganado regadas
cerca del depósito de chatarra para que ellos comieran. A
McMahon, sin embargo, el lugar de Brown era, poco común,
pero no mucho peor que las docenas de instalaciones en Maryland
y otros estados que él había visitado desde 1961,
año en que él empezó trabajar para HSUS. Durante
cinco años, McMahon había incursionado en el comercio
animal, reuniendo la evidencia para sostener las prosecuciones sobre
la adquisición ilegal de animales y su crueldad, mientras
diseñaba también un proyecto para su legislación
regulativa en el estado y a nivel federal.
Tal
trabajo— parte de un proceso progresivo de investigación,
de debate en la política, y de trabajo legislativo que retrocedía
a los años cincuenta cuando ambos, AWI y HSUS fueron las
primeras en formarse—proporcionaron el contexto más
amplio para "los campos de concentración para Mascotas
Perdidas y Robadas." Durante Los primeros años del HSUS,
su fundador Fred Myers y su personal investigaron las condiciones
en una variedad de instituciones, para documentar el descuido y
maltrato en el cuidado y el uso de los animales. Por el fin de los
años cincuenta, Myers, Stevens, y otros habían puesto
sus ojos en una estrategia para asegurar la legislación federal
que reflejaba la paralela Acta de 1876 en Gran Bretaña, Cruelty
to Animals Act, que proporcionó una regulación general
del uso de animales en laboratorios.
Desgraciadamente,
los proteccionistas de animales en EEUU, eran incapaces de convenir
en que las previsiones particulares que tal legislación deberían
incluir. AWI apoyó una en 1960 introducida por el Senador
John Sherman Cooper (R-KY) y Martha W. Griffiths (D-M), mientras
HSUS puso su peso trás de una reglamentación algo
más restrictiva propuesta en 1961 por el Representante Morgan
Moulder,(D-MO).
Myers
y Stevens testificaron sobre las propuestas legislativas pendientes
el 27 y 28 de abril de 1962, y ambas reaparecerían en sesiones
congresionales subsiguientes en formas revisadas. En el Congreso
número 88 (peródo de sesiones entre 1963-1964 en que
se presenció el pasaje de legislación civil marcando
una época en materia de derechos en Norteamérica),
había ocho proyectos compitiendo con respecto a la protección
de los animales de laboratorio. Dos apoyadas por HSUS requerían
que los proyectos de investigación utilizaran el menor número
de animales posibles (y ninguno en ebsoluto cuando existiera un
método sustitutivo disponible), que los animales fueran anestesiados
completamente (excepto cuando se pudiera demostrar completamente
que dicha anestesia interferiría con el experimento), que
la probabilidad de que los animales sufrieran de dolor o estres
prolongados en experimentos fueran sacrificados en forma indolora
inmediatamente después de la culminación del ensayo,
y que los animales fueran mantenidos en cabinas cómodas,
limpias, y se les diera cuidado post operatorio comparable al gozado
por pacientes humanos.
Estos
eran todas propuestas buenas, pero ninguna de ellas se concretó.
El
Legado de 1966
En
su versión aprobada, el Laboratory Animal Welfare Act de
1966 se entralizaba sobre perros y gatos comprados o vendidos por
criadores, con la intención expresa de regular el tráfico
y eliminar la posibilidad que las mascotas robadas terminen sus
días en los laboratorios. Todos los comerciantes que llevaban
animales a través de las fronteras de un estado con el propósito
de su venta para investigar, ensayar, y a las instituciones de la
educación tuvieron que gestionar licencias, y las instalaciones
de investigación que recibían fondos federales tenían
prohibido la compra de animales de fuentes no autorizadas. La norma
se utilizó también para la Secretaría de Agricultura
para establecer los estándares apropiados para el manejo
y el cuidado de perros y gatos y de otros animales—primates
no-humanos, conejillos de indias, hámsters, y conejos—
en las instalaciones de los comerciantes y de investigación.
El
acto fue reforzado en 1970 para proporcionar el uso de drogas apropiadas
que aliviaran el dolor cuando no interfirieran con los procedimientos
experimentales. Con ciertas excepciones—principalmente animales
de granja—el alcance del acto se amplió para incluir
todos los animales de sangre caliente en la investigación,
y en las instalaciones de investigación donde ahora se les
requiere proporcionar datos en su uso de animales al USDA, la cual
a su vez era responsable de un informe anual al Congreso en tal
uso. Importante, el acto se rebautizó como el Animal Welfare
Act, y se amplió para cubrir animales en circos, zoos, exposiciones,
y operaciones de cría comerciales.
En
1976, el Congreso aprobó enmiendas al reglamento para cubrir
a los animales en su transporte así como animales forzados
a luchar. Con las provisiones que cubren la investigación,
la exhibición, el comercio de mascotas, el transporte por
empresas y comerciante intermediarios, y peleas de animales, el
AWA (Animal Walfare Act) comprenderia ahora una amplia gama para
proteger a los animales.
En
1985, el Congreso otra vez reforzó la normativa, aprobando
esta vez enmiendas patrocinadas por el Senador Bob Dole (R-KS) y
George Brown (D-CA). Las enmiendas requirieron el uso de calmantes
del dolor y cuidado pre-cirugía y post quirúrgicos,
el cuidado de los animales que se entrenan para el personal que
trabaja con animales, y la eutanasia de un animal en la terminación
de un experimento. Ellos requirieron también el ejercicio
para los perros y promover un ambiente físico y psicológico
para el bien de primates no humanos. Se solictaron enmiendas para
el Animal and Plant Health Inspection (APHIS) con el objeto de inspeccionar
las instalaciones por lo menos una vez por año, e inspeccionar
las instalaciones de agencias federales. Finalmente, la legislación
estableció un servicio nacional de información (el
Centro de Información de protección de los animales)
para reducir la duplicación involuntaria de experimentos
y para promover los procedimientos alternativos de investigación.
En
1990, el Congreso aprobó enmiendas que impusieron más
requisitos sobre los comerciantes de animales, y en el 2002, los
legisladores de EE.UU. introdujeron otra enmienda, como parte del
Farm Bill, lo que cerró la posibilidad de eludir la prohibición
federal en el embarque interestatal y la exportación de animales
de pelea.
Hoy,
cuatro décadas después de su aprobación, el
Acta de protección de los animales es la principal ley de
la nación con respecto al cuidado animal, estableciendo los
estándares para el tratamiento de criadores de animales,
expositores, y transportistas, así como para las instalaciones
que utilizan animales en la investigación. Los defensores
de la protección de los animales continúan avanzando
en sus propuestas para ensanchar su alcance así como los
relativos a la especie, sobre prácticas específicas,
y de las áreas del uso de animales. Porque ha evolucionado
como un vivo documento que puede conseguir cambios en la opinión
pública acerca del tratamiento de los animales, es probable
que sea el vehículo para una reforma continuada para los
años venideros. En este sentido, está probado que
es más importante que cualquier otra legislación humanitariamente
inspirada, porque ha, efectivamente, proporcionado la base para
una ley nacional de protección animal.
En
forma notable, virtualmente todos y cada uno de los artículos
del Acta de la protección de los animales incluye una mención
de la foto de LIFE, porque fue, simplemente, el punto de arranque.
El año 1966 vió una " tempestad perfecta"
sobre el debate de la política, del trabajo investigativo,
de la iniciativa legislativa, y del conocimiento público
que se combinó para crear las condiciones para una referencia
en la protección de los animales. La foto de LIFE por sí
misma no aprobó la legislación. Pero proporcionó
el ímpetu que era mucho más necesario, para nada menos
que los investigadores humanitarios que habían alcanzado
el testigo poderoso a través de una lente y la foto.
Bernard
Unti, senior policy adviser and special assistant to the president,
received his doctorate in U.S. history in 2002 from American University.
His book, Protecting All Animals: A Fifty-Year History of The Humane
Society of the United States, is available from Humane Society Press
Los
movimientos de apoyo a los animales:
El movimiento de apoyo a
los animales se encuentra ahora, diversamente enriquecido, abarcando
tres grandes tendencias:
1)La protección de los animales: Son tendencias que buscan
el bienestar animal, de manera que se busca la protección
puntual de una o más especies animales, no incluyendo en
general a los animales para alimentación.
2)La lucha por los derechos
de los animales: En especial, esta categoría incluye a todos
los animales, a partir de la cual se conforman grupos vegetarianos
y veganos que se abstienen de colaborar con la matanza de muchas
especies de animales.
3)La liberación de
los animales: La integran grupos de acción directa que liberan
animales de sus encierros, en general de laboratorios de experimentación
animal y además son vegetarianos y/o veganos.
Mientras todos los proteccionistas de los animales y la mayoría
de los grupos defensores de los derechos de los animales insisten
en trabajar dentro de las fronteras legales de la sociedad, los
liberacionistas animales argumentan que el estado está irrevocablemente
corrupto y que empleando solamente enfoques legales nunca se logrará
que haya justicia para los animales.