El Pacífico sur contra la pesca de arrastre

Una cuarta parte de los océanos del mundo estará protegida de los barcos pesqueros que arrastran redes pesadas por el fondo marino, según lo acordaron las naciones del Pacífico sur
El importante acuerdo restringirá la pesca de arrastre, una práctica que, afirman los expertos, destruye los arrecifes de coral y levanta nubes de sedimento que sofocan la vida marina.
Mediante sistemas de control y seguimiento, se asegurará que las naves se mantengan a cinco millas náuticas de los ecosistemas marinos en riesgo.

El Pacífico sur posee el que se considera como el último ecosistema marino prístino en sus profundidades. Éste se extiende desde la línea del Ecuador hasta el Antártico y desde Australia hasta la costa occidental de América del Sur. El acuerdo abarca todas las áreas que no forman parte de los mares territoriales o las aguas internas de los países.

"Medidas de precaución
El acuerdo, al que se llegó en la localidad costera de Renaca, en Chile, entrará en vigor el 30 de septiembre. Cerrará a la pesca de arrastre las áreas en donde se sabe que hay (o puede haber) ecosistemas marinos vulnerables, a menos que se lleve a cabo una evaluación previa y se implementen elevadas medidas de protección. La delegación de Nueva Zelanda, cuyos pescadores son responsables por el 90% de la pesca de arrastre en el Pacífico Sur, dijo que las restricciones van a "limitar severamente" a sus barcos pesqueros.

"Dados los costos de los requerimientos de investigación necesaria, evaluación y observación, (el acuerdo) puede tener el efecto de acabar con la pesca de arrastre", dijo la delegación.
Lento desarrollo

La Coalición de Conservación del Mar Profundo, una alianza de importantes grupos medioambientales y de conservación, recibieron con agrado el acuerdo. "Este es un gran paso hacia delante en la protección de la biodiversidad de los mares", dijo Matthew Gianni, vocero de la agrupación. Gianni dijo que el acuerdo es el primer paso que se da hacia la implementación de una resolución de la ONU aprobada en diciembre, que urgía por la adopción "medidas de precaución" unilaterales para asegurarse de que los pesqueros de arrastre no causaran daños significativos.

"Esta es la reunión más importante de las naciones pesqueras desde (que se expidió) la resolución de la Asamblea General de la ONU, y se hizo lo que ésta requería".
"Puede hacerse, se ha hecho, y es hora de que todos los países hagan lo mismo en otras regiones oceánicas", afirmó Gianni.

Además de las redes con lastre y aplanadoras que trituran los arrecifes de coral, la pesca de arrastre también afecta a especies de peces que pueden llegar a tardar décadas en alcanzar su edad reproductiva. Tales especies son especialmente vulnerables a la pesca excesiva dado que su población se recupera de una manera tan lenta. En noviembre de 2006, un grupo de importantes científicos advirtió que no había más peces dentro de 50 años si se mantenían las prácticas actuales.
Nota de BBCMundo.com:

Investigan la acidez en los océanos
Científicos británicos han comenzado a investigar el impacto de los crecientes niveles de acidez en los océanos del mundo, lo que podría tener consecuencias catastróficas para las especies marinas.

La acidez es resultado del aumento en las emisiones de dióxido de carbono, uno de los principales gases responsables del calentamiento global de la Tierra o efecto invernadero. Con el aumento en el uso de combustibles fósiles, más y más dióxido de carbono es liberado a la atmósfera. Los océanos absorben este gas, que reacciona a su vez formando ácido carbónico.

Si bien las causas de la acidez de los mares es comprendida, su posible impacto sigue siendo un gran interrogante y en ello se centrará la nueva investigación, que será realizada por expertos de la Sociedad Real, la academia nacional de ciencias británica. Se estima que entre 20 y 25 millones de toneladas de dióxido de carbono son incorporadas a los océanos cada día. No se han registrado en los mares cambios tan radicales en los niveles del gas desde hace más de 20 millones de años.

Delicado equilibrio

Con el aumento en la acidez, se reduce el PH (coeficiente de acidez o alcalinidad) del agua marina, alterando uno de los componentes clave del equilibrio que posibilita la vida. La acidez podría acelerar la muerte de los arrecifes de coral.
Se calcula que el PH de los océanos podría disminuir 0,4 unidades para el año 2010.

"El aumento en la acidez se está dando al mismo tiempo que el calentamiento global, lo que significa que los organismos marinos van a tener que responder a estos dos grandes desafíos al mismo tiempo", afirmó una de las investigadoras, Carol Turney, del Laboratorio Marino de Plymouth. Los expertos creen que los cambios en el PH del agua podrían afectar especialmente a los corales y a las conchas marinas. La acidez reduce los niveles de carbonato de calcio, que es utilizado por organismos marinos en la formación de sus esqueletos.

El incremento de la acidez también puede afectar el ritmo de crecimiento y reproducción de peces, así como el plancton del que dependen para su alimentación. Los océanos han absorbido cerca de 120 mil millones de toneladas métricas de dióxido de carbono generado por actividades humanas desde comienzos del siglo XIX, según un estudio de Christopher Sabine, del Departamento Nacional de Estudios Oceanográficos y Atmosféricos de Estados Unidos (NOAA, por sus siglos en inglés).

Dos investigadores estadounidenses, Ken Caldeira y Michael Wicett, del Laboratorio Nacional de California, ya habían advertido sobre el problema de la acidez de los mares, en un estudio publicado en la revista Nature el año pasado. Caldeira también es miembro del equipo investigador de la Sociedad Real británica que intenta determinar ahora el impacto de la acidez en la vida marina.


Descubren una 'zona muerta' alrededor del epicentro del maremoto del sureste asiático

A 4.000 METROS DE PROFUNDIDAD
Una de las nuevas especies catalogadas en el Censo Marino. (Foto: AP) Actualizado jueves 15/12/2005, EFE
WASHINGTON.- Varios científicos que han elaborado el Censo de la Vida Marina de la ONU han hallado una "zona muerta" sin signos de vida animal en la costa de Sumatra (Indonesia), cerca de donde fue el epicentro del maremoto que asoló varios países del sudeste asiático en diciembre de 2004.

El Censo es un proyecto de investigación asociado con la Organización de Naciones Unidas en el que participan unos 1.700 científicos de 73 países, que evalúa y explica la diversidad, distribución y riqueza de la vida marina en los océanos de todo el mundo.

La expedición, realizada en abril pasado, fue la primera hecha por científicos a la zona del epicentro del maremoto ocurrido el 26 diciembre de 2004.

Los investigadores concluyeron que, aunque el fenómeno tuvo "poco o ningún efecto sobre la fauna profunda en la zona del epicentro", a 4.000 metros de profundidad, en el área cercana a Sumatra, no se encontró vida animal durante las once horas que duró la inmersión, según el censo.
Ronald O'Dor, el científico jefe del censo, explicó que "esta zona podría ser resultado del derrumbamiento de un acantilado durante el terremoto. Es una curiosidad".

El estudio, por otro lado, explica que esta "ausencia de vida biológica no tiene precedentes en los últimos 25 años de recogida de muestras de la vida marina en las profundidades de los océanos".


 

Los científicos alertan para poner Límites en la pesca para Proteger el Atún

LONDRES (Reuters) - Los científicos anunciaron el miércoles que debían establecerse mayores restricciones sobre la pesca del atún bluefin, (atún de aleta azul). Un estudio electrónico de seguimiento de los animales en el océano, realizado por investigadores en la Universidad de Stanford en California y el Acuario de la Bahía de Monterrey identificaron a dos poblaciones del atún y la necesidad de realizar una revisión de cómo son manejados.


"Durante el transcurso de mi vida nosotros hemos estado comprando esta especie majestuosa en el umbral de su extinción ecológica en el Océano Atlántico occidental," dijo Barbara Block de la Universidad de Stanford. "El seguimiento electrónico proporciona la mejor información científica que nosotros jamás hemos tenido para manejar apropiadamente el atún y nosotros debemos, como comunidad internacional, comenzar a actuar para asegurar un futuro responsable de esta especie," agregó.


El atún de Bluefin está entre los peces más grandes del mar. Ellos pueden vivir hasta los 30 años de edad, crecen hasta llegar a los 10 pies de longitud, y pesan unas 1.500 libras (680 kg). Ellos son peces populares en restaurantes alrededor del mundo pero especialmente una delicadeza especial en Japón donde el precio de un solo atún gigantesco excedió los $100.000 dólares en un mercado de peces de Tokio.


La Comisión Internacional para la Conservación de Atunes atlánticos (ICCAT, por sus siglas en inglés), que ha manejado las cantidades de bluefin desde 1969, estima que la población occidental del atún de bluefin que desova en el Golfo de México, ha disminuido en más del 80 por ciento desde los años setenta. Las cantidades en zonas orientales han menguado también. La investigación, informada en la revista científica Nature, mostró que las dos poblaciones de atún tienen un ciclo vital migratorio complejo.

"Hay dos maneras de salvar las cantidades del atún bluefin en el Atlántico-- protegerlos en su forma de reproducción, y en su manera de alimentarse," dijo Block." Esto requerirá la acción inmediata en el Atlántico Central, para reducir la mortalidad de bluefin gigantesco al adentrarse en él, y en el Golfo de México y los Mares Mediterráneos, donde las poblaciones de bluefin son discretas," agregó.


El efecto de las represas

En total, los lagos de Africa contienen cerca de 30.000 kilómetros cúbicos de agua, el mayor volumen por continente del mundo.Sin embargo, la construcción de represas, la contaminación industrial, el vertido de residuos sin tratamiento y la deforestación se encuentran entre las actividades humanas que están impactando severamente en el estado de los lagos africanos.

Cambios apreciables
Uno de los cambios más visibles se ha observado en el lago salobre Sogor de Ghana, hogar de miles de aves y dos especies de tortuga amenazadas de extinción.

Mientras que en diciembre de 1990 las imágenes mostraban una masa acuática de 74 kilómetros cuadrados, las instantáneas tomadas en 2000 revelan una disminución considerable, que el PNUMA atribuye a la producción intensiva de sal y la extracción de agua de los ríos afluentes del lago, como el Sege y el Zano.

Otro ejemplo es el Lago Victoria, donde el nivel del agua ha disminuido en un metro en la última década, según las imágenes satélite. Situado entre Uganda, Kenia y Tanzania, el Victoria, origen del río Nilo, es el lago más grande de Africa y más de 30 millones de personas viven en sus orillas.

El efecto de las represas
La presa Diama ha mermado el lago Djoudi en Senegal desde 1986

En Senegal, el área que rodea al lago Djoudi ha cambiado significativamente desde la construcción en 1986 de la presa Diama, mientras que en Kenia, el lago Nakuru, que acoge a millones de flamencos, también ha experimentado cambios importantes.

El área cubierta por el Nakuru se ha reducido de 43 a 40 kilómetros cuadrados, y el atlas presentado en la conferencia de Nairobi apunta a la intensiva deforestación en los montes circundantes como una de las causas de esa disminución.

Aunque el número exacto de lagos que existen en Africa -naturales o construidos por el hombre- es desconocido, la base de datos Worldlake sitúa la cifra en 677.

Esfuerzos para proteger los lagos
Uganda, con 69 lagos, Kenia (64), Camerún (59), Tanzania (49) y Etiopía (46) son los países con la mayor cantidad de esas grandes extensiones de agua, en contraposición con Botsuana, que sólo tiene doce, y Gabón, con ocho.

En vísperas de la inauguración del simposio, los científicos africanos lanzaron una red para impulsar los esfuerzos destinados a proteger los lagos del continente.

En una nota publicada en la prensa local, los expertos advirtieron que cinco importantes lagos africanos: Victoria, Tanganyika, Malawi, Chad y Tana podrían convertirse en ciénagas en las próximas décadas si nada se hace para salvarlos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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