La gran Licuación Los viejos Estilos de vida se deterioran a medida que el
Artico se Deshiela
En Bykovsky, una aldea de 457 habitantes sobre la costa del noreste de Rusia, la costa se desploma, acercándose cada vez más cerca y más cerca a las casas y a los tanques de calefacción a petróleo, a una tasa de 15 a 18 pies por año. Finalmente, los hogares se perderán, y quizá todo Bykovsky, también, bajo períodos nunca vistos de invasión por agua. "Se come la tierra," dijo Innokenty Koryakin, miembro de la tribu de Evenk y capitán de un barco pesquero. "Usted no puede hacer nada acerca de esto." Al este, Fyodor V. Sellyakhov camina por una isla árida con sus 16 hombres empleados. Los mammuts han vivido aquí decenas de millares de años atrás, y sus restos se hundieron finalmente en la profundidad del sedimento que ahora ofrece en la superficie un tesoro de colmillos y huesos casi tan valioso como el marfil de los elefantes. El Sr. Sellyakhov, nativo de Yakut, acarrea los fósiles a un almacén de aquí y los vende a $25 y hasta $50 dólares por libra. Este verano él reunió dos toneladas, haciéndolo un hombre rico, para Tiksi. "El mar lava la costa todos los años," dijo. "Es prácticamente todo hielo - permafrost - y está descongelándose." Para los cuatro millones de personas que vive al norte del Círculo Polar, en remotos asentamientos e improbables zonas industriales construídas por decreto soviético, un clima cambiante presenta oportunidades nuevas. Pero amenaza también su ambiente, sus hogares y, para aquellos cuyas tradiciones dependen del desierto bloqueado por el hielo, la conservación de su cultura. Un impulso para desarrollar el Norte, apresurando la fundición de los mares árticos, lleva a sus propias recompensas y peligros para las personas de la región. El descubrimiento de vastos campos de petróleo en los mares de Barents y de Kara ha levantado temores respecto a la concreción de accidentes catastróficos a raiz de los barcos cargados con petróleo y, pronto, con gas licuado que atraviesen zonas pesqueras de Escandinavia, mientras se dirigen a los mercados en Europa y norteamérica. Aterrizar sobre todo lo que no era tocado hasta entonces, podría provocar manchas por la contaminación, como por ejemplo, generadores, chimeneas y grandes vehículos que surgirán para apoyar la creciente industria energética. Pero el deshielo ya causa gran ansiedad. En Rusia, el 20 por ciento de lo que yace encima del Círculo Polar, fundiendo el permafrost amenaza las bases donde se asientan los hogares, las fábricas, las tuberías. Mientras se debaten las causas primarias, el efecto es una pesadilla diseñada la cual nadie anticipó cuando los pueblos fueron construidos, en el tiempo de Stalin. La erosión costera es un problema en Alaska también, forzando a los Estados Unidos a prepararse para trasladar varias aldeas de Inuit con un costo proyectado de 100 millones de dólares o más para cada una. A través del Artico, los tribus indígenas con tradiciones formadas durante siglos de vivir en el frío extremo y el hielo advierten los cambios en el tiempo y en la fauna. Ellos tratan de adaptarse, pero pueden confundirse. Por ejemplo, la palabra Inuit para junio, es qiqsuqqaqtuq. Se refiere a las condiciones de nevada fuerte de noche. Estos rasgos ahora aparecen en mayo. Shari Gearheard, investigador del clima en Harvard, recordó el planteo de un cazador de Inuit, James Qillaq, quien propuso crear una nueva denominación, en una reunión reciente en Canadá. Una oración permaneció en su mente: "junio no es realmente más junio." - En Finnmark, la provincia más septentrional de Noruega, el paisaje ártico se despliega a finales del invierno como si fuera una meseta de nieve interminable, silencioso, excepto por los gritos del reno y el ocasional gimoteo de una motonieve. Un Artico cambiante también se siente allí. "El reno está volviéndose infeliz," dijo Issat Heandarat Eira, un pastor de renos de 31 años de edad y uno de los 80.000 Samis, o lpones(Laplanders), que viven en los niveles septentrionales de Escandinavia y Rusia. Pocos países existen, rivalizando con Noruega cuando se habla de proteger el ambiente y preservar las costumbres indígenas. El estado ha prodigado su riqueza en petróleo sobre la región, y la cultura Sami ha recibido algo, como una especie de Renacimiento. Hay un Nordic Sami Institute, un Sami College, un festival cinematográfico patrocinado por el estado y un teatro donde los aficionados al cine pueden asistir desde sus motonieves. Y a pesar de ello, nada resulta suficiente de parte del apoyo gubernamental que pueda convencer al Sr. Eira de que su sustento, insolublemente entrelazado con el reno, esté cercano al cambio. Como un ganadero de Tejas, él mantiene el tamaño de su manada en secreto. Pero dijo que las temperaturas más tibias provocadas en la primavera fundían las capas primarias de la nieve, que luego se volvían a congelar como hielo, haciéndolo más duro para que su reno pudiera cavar y conseguir el liquen que ellos comen. El está preocupado, también, acerca de la inundación de las carreteras y de la actividad industrial en sus tierras, que una vez eran aislados predios para apacentar animales. "Las personas que toman las decisiones, viven en el sur y viven en pueblos," dijo Eira, sentándose dentro de su hogar hecho de cueros de reno. "Ellos no notan el cambio de clima. Sólo las personas que viven en medio de la naturaleza y obtienen los recursos de la naturaleza, lo notan." Otras culturas Árticas que se relacionan con la naturaleza informan de similares efectos atípicos. Durante 5,000 años, Inuit ha vivido sobre el margen del Océano Artico, utilizando el hielo del mar como una carretera, construyendo plataformas de materiales y de caza. En décadas recientes, sus antiguas prácticas han estado declinando bajo la forma de reubicaciones forzadas, erosión del idioma y la atracción de conveniencias modernas, que estabilizan los trabajos y proveen de una economía de dinero en efectivo. Ahora la retirada acelerada del hielo del mar les hace aún más dificil preservar sus conexiones para proveer de alimento al país y para la conservación de sus tradiciones. En Canadá, los cazadores de Inuit informan que un número creciente de osos polares aparecen con aspecto deteriorado, demacrados porque la cubierta de hielo disminuída ha reducido su habilidad de cazar sobre ella, a las focas. En Alaska, los cazadores de ballenas que trabajan en mares excepcionalmente abiertos han visto morsas tratando de subir en sus blancos barcos, confundiéndolos con témpanos de hielo. Hank Rogers, un ciudadano de 54 años de Inuit que ayuda a patrullar el Polo Norte de Canadá, dijo que las pieles de zorro, marta y otra que él atrapara eran de menor espesor. En cuanto a la carne de pez atrapados en los estuarios costeros del Yukon, " son demasiado pulposos," dijo. La nieve medio derretida y el hielo más débil han hecho imposible viajar en algunos lugares con motonieve. "La próxima generación que viene no experimentará lo que hicimos nosotros ," dijo. "Nosotros no podemos trasladar las tradiciones como nuestros antepasados nos las transmitieron a nosotros." Hasta los cazadores de estación han sido traicionados por el deshielo, tratando de caminar sobre la nieve que debería estar cubierta con hielo pero en su lugar caen en el agua. Y en Shingle Point, una tira cubierta de arena habitada por los lugareños en la punta del Yukon en Canadá, Danny A. Gordon, de 70 años, dijo que molestaba que hubieran menos icebergs alcanzando la bahía. Se ha puesto más ventoso, también, por razones que la gente de aquí no se puede explicar. "Hace 40 años, en el verano, nosotros teníamos muchos icebergs, y se podía dejar el barco y subir sobre ellos hasta en el verano," dijo Gordon. "Ahora en el invierno son diminutos. El tiempo ha cambiado. Todos lo saben. Es el calentamiento global."
Ciudades en declive Vorkuta, una ciudad con una mina de carbón de 130.000 habitantes, está desmenuzándoce. Muchos de los hogares de la ciudad y las fábricas se construyeron no sobre piedra dura, sino sobre el permafrost, una capa de la tierra perpetuamente congelada que cubre el 65 por ciento del territorio de Rusia. Si el permafrost se funde, el suelo se transforma definitivamente. "Todo se deshace," dijo Lyubov I. Denisova, que vive en un apartamento con problemas en la Calle Lokomotivnaya. El techo se ha rajado, las paredes se agrietaron, los marcos de las ventana se rompieron. Algunos edificios han sido declarado peligrosos y fueron abandonados. Vorkuta yace en la orilla de la frontera del permafrost de Rusia, y algunos científicos predicen que el calentamiento continuado podría avanzar esa frontera centenares de millas hacia el norte, debilitando la tierra debajo de la vasta infraestructura construída durante los días de la industrialización de la Unión Soviética del Artico. Según el Permafrost Institute en Yakutsk, la temperatura media del permafrost ya ha aumentado un grado o dos. Mientras la mayoría de los expertos del clima ártico dicen que la tendencia del calentamiento son consecuencia de las emisiones y es improbable que se reviertan, muchos científicos y los funcionarios en Rusia predicen que el calentamiento de los últimos 30 años cederá hacia un nuevo período de frío. El alcalde de Vorkuta, Igor I. Shpektor, se adhiere a esa línea. El dijo que el daño en la ciudad - el 80 por ciento de todos edificios muestra los signos de ello, encontró un estudio - fue el resultado de la construcción o la conservación defectuosa, no un deshielo general. Todavía, reconoció Shpektor, "el permafrost es implacable." Cualquier calentamiento significativo, dijo Anatoly A. Chumashov, el ingeniero principal de la ciudad, dejaría a los funcionarios como él trepando para salvar la ciudad. "Es un ejemplo de cuán frágil es y cuán cuidadosos debemos ser," dijo. Pero agregó: "Si el permafrost se funde, esta ciudad no se desplomará por la noche. Hay tiempo de hacer ajustes, pero requiere muchas inversiones en trabajo y dinero." Derrames y Depredación "Un derrame de petróleo sería el fin de nosotros," dijo Borge Iversen, un pescador en las Islas Lofoten, un archipiélago llamativo al norte del Círculo Polar en el Mar de Noruega. Tan recientemente como en el año 2000, los petroleros rusos fueron vistos raramente pasando los picos mellados y los refugios, rodeados por mares con los niveles más grandes de bacalao y arenque del mundo , así como de ballenas y orcas. Hasta ahora, no ha habido accidentes mayores, pero los barcos desde Rusia aparecen cada vez con más frecuencia, por los esfuerzos expansivos de extraer el petróleo y, cada vez más, el gas en el Artico. Tanto como la cuarta parte de los recursos en petróleo y gas que quedan en el el mundo se cree que existan en el Artico. Y a medida que la tecnología mejora, los precios del crudo suben y junto con las retiradas estacionales de las tapas de hielo, los países como Noruega y Rusia actúan con velocidad sorprendente. Los embarques de crudo desde el Mar Blanco y la costa del Mar de Barents se han elevado, ha dicho Mikhail M. Kalenchenko, director de la rama de World Wildlife Fund en Murmansk, puerto ruso. "Se supuso aumentar sobre el correr de los próximos 10 años, hasta más de 20 millones de toneladas del petróleo," dijo. "Está en 20 millones este año," o 146 millones de barriles. A esta tasa, agregó, "podemos esperar hasta 100 millones de toneladas, dentro de 10 a 20 años, que serán transportados por nuestra área." La historia de Rusia sobre la protección ambiental es pobre. Los soviéticos prestan atención al desarrollo industrial pero escasa retribución a los espacios naturales alrededor de sus minas, fábricas y puertos. Su indiferencia es evidente en los terrenos baldíos envenenados alrededor del horno de fundición de níquel en Monchegorsk, al sur de Murmansk, donde centenares de millas cuadradas de lo que eran una vez bosques están ahora casi enteramente desprovistos de vida. Los países occidentales han pagado millones para ayudar a Rusia a desmantelar su envejecida flota de submarinos nucleares en el área y que almacena seguramente materiales nucleares a bordo de ellos, pero Kalenchenko dijo que por lejos se había dedicado menos atención a los riesgos ambientales que a los expansivos embarques de petróleo en la misma área, la mayoría de ellos petroleros con solo un tanque. "Lo que nunca ha sucedido antes es un gran accidente en alta mar en el Artico," dijo. En toda la región del Barents, Rusia tiene sólo dos bases con el equipo necesario para luchar contra un derrame de petróleo. "En Noruega, ellos tienen por lo menos 50 bases de esta clase," agregó. David Dickins, ingeniero de San Diego que ha pasado 30 años estudiando cómo limpiar derrames de petróleo en aguas heladas, dijo que mientras el hielo estorbaba en el uso de instrumentos que tienen un lugar resbaladizo para operar, el hielo también contuvo naturalmente el petróleo, dando una respuesta que otorga más tiempo para que actúen los equipos antes que ocurra daño ambiental. "La gente no debe pintar el Artico con el delirio de que algún tipo de derrame será de algún modo catastrófico," dijo. Pero agregó: "Un derrame es siempre grave. En el Artico tomará naturalmente más tiempo limpiarlo porque hay menos acción de las ondas, y las averías son más lentas a temperaturas más frías." Eso es lo que preocupa al Sr. Iversen, que navega cada mañana desde la aldea de Ballstad, hacia las aguas costeras alrededor de las Islas Lofoten. La historia de la aldea, los isleños dicen, retroceden hasta los Vikingos, y la pesca es crucial para la vida social y económica de la región. "Hemos pescado en estas aguas por siglos, y aunque es una vida dura, hemos sobrevivido a ella," dijo. Aunque la industria pesquera se justifique para menos del 1 por ciento del producto interno bruto de Noruega, contra el casi 18 por ciento introducido por el petróleo y el gas, las industrias pesqueras tienen los segundos mejores asalariados de Noruega y en divisas, son vistas como un recurso más sostenible. "Necesitamos una política para el Artico que considere los próximos 100 años, no solamente los próximos 10 años," dijo Iversen. Tal sentimiento es grande en Noruega, donde la pesca es todavía parte del alma de la rica nación en petróleo. El 13 de octubre una nueva coalición izquierdista apoyó una prohibición para la perforación en las aguas alrededor de las Islas Lofoten hasta el 2009, al permitir la exploración y avanzar aún más al norte en el Mar de Barents. En cuanto al tráfico de petrolero, Oslo mira otras maneras de avanzar en sus objetivos. Noruega y las siete otras naciones árticas han empezado a discutir las maneras de proteger el ambiente que ellos comparten en un foro llamado el Arctic Council, establecido hace nueve años. En el 2002, el grupo publicó las pautas para la perforación de petróleo cercana a la costa, llamando para taladrar a proyectos que sean precedidos por estudios en efectos ambientales y la disponibilidad de equipo de limpieza general. Las pautas vienen con ningún poder de aplicación, pero varios expertos dicen que ellos piensan que tendrán algún efecto, especialmente porque Rusia se prepara para la entrada en la Organización del comercio internacional y busca vínculos más cercanos con la Unión Europea. Parte IV Un futuro menos salvaje Un día el verano pasado, los 1.200 residentes de Pangnirtung, una región avanzada dentro del territorio ártico en un fiordo en Nunavut, administrada por Canadá y azotada por los vientos, se asustaron al ver un barco europeo de 400 pies echar anclas de manera imprevista y mandar a varios cientos de turistas a tierra en barcos pequeños. Mientras los barcos pequeños se han detenido en el Artico canadiense, las visitas de grandes transatlánticos aumentan con interés creciente por la apertura del Pasaje del noroeste, dijo Maureen Bundgaard, jefe del gobierno de Turismo de Nunavut, una asociación comercial. La Sra. Bundgaard ha estado entrenando a los aldeanos sobre cómo preparar exposiciones culturales, visitas guidas de día y venta de artesanías y el precios tradicionales - sin ser invasivos. "Nosotros no estamos preparados para tratar con barcos inmensos, ni emocionalmente ni de otras maneras," dijo. Los líderes de Inuit dicen que tratan de equilibrar la tradición con los cambios inevitables que barren con sus tierras. La Inuit Circumpolar Conference, que representa a 155.000 personas dispersadas a través de Canadá, Groenlandia, Rusia y los Estados Unidos, han contratado abogados y a estrellas de cine como a Jake Gyllenhaal y Salmones Hayek para llamar la atención sobre los riesgos de sus tradiciones. Los líderes del grupo esperan enviar una petición a la Comisión Interamericana de Derechos humanos en diciembre, reclamando que los Estados Unidos, al rechazar un tratado que requieren otros países industrializados que corten las emisiones ligadas al calentamiento, con lo cual amenazan en forma voluntaria el derecho del Inuit a existir. La comisión, brazo investigativo de la Organización de Estados Americanos, no tiene poderes de aplicación. Pero los analistas legales dicen que una declaración de que los Estados Unidos han violado los derechos del Inuit podría sentar las bases para un juicio contra los Estados Unidos en un tribunal internacional o a las compañías Americanas frente a tribunales federales. Pero algunos cuestionan la sabiduría de la petición.Ellos preguntan, ¿cómo ellos pueden presionar a los países para que deriven el calentamiento global cuando la propia prosperidad del Inuit descansa sobre lugares como Nunavut vinculados a rentas provenientes del petróleo y gas, las cuales son fuentes de gases de invernaderos cuando son quemados? Sheila Vatio-Cloutier, presidente elegida del grupo, dijo que la meta no era detener el desarrollo sino cerciorarse que esas culturas nativas tuvieron un análisis en cómo el desarrollo fue llevado a cabo. "Cómo concretamos los negocios, es lo más importante," dijo. "Hay maneras más ambientalmente amistosas en las que podemos hacer dichos desarrollos y vivir todavía de cierta manera, con un estilo de vida y empresas que pueden equilibrar ambas." Mientras tanto, son los habitantes del Artico que sentirán en forma directa la mayor parte de la fusión y la prisa por el desarrollo, por lo que el mundo, también, tendrá que renunciar a algo - su conocimiento del Polo Norte como un lugar de tranquilidad, sencillez y culturas intactas. En un informe sobre el desarrollo ártico, el Programa sobre el medio ambiente de las Naciones Unidas estimó que el 15 por ciento de las tierras de la región fue afectado en el año 2001 por la exploración minera, del petróleo y del gas, así como los puertos u otras incursiones industriales. Pero la cifra es probable que alcance el 80 por ciento en el 2050, dijo. El Artico, entonces, está haciendo probablemente la misma transición que barrió las llanuras costeras de la Cuesta del norte de Alaska hace 38 años cuando el primer petrolero chocó en la Bahía de Prudhoe, dijo Charles Wohlforth, nativo de Alaska y el autor de "La Ballena y la Supercomputadora," describiendo el cambio del clima ártico. Desde entonces, una red de tuberías y tanques se han desplegado constantemente hacia el oeste y al este de esa zona central, terminando con el sentimiento general de vacío que definió el paisaje ártico a través de los años. "Incluso si se apoya el desarrollo del petróleo y se piensa que tiene sentido, hay un punto en que se transformará en West Texas o el Golfo de México y no será más el verdadero Artico," dijo Wohlforth. Craig Duff contributed reporting for this article.
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