Los
Hábitos de caza de los Lobos Cambian el Equilibrio
Ecológico en Yellowstone
YELLOWSTONE
NATIONAL PARK, Wyo. - Incursionando a lo largo del pequeño,
Blacktail Deer Creek, Douglas Smith, biólogo de lobos,
avanza a través de una cortina exuberante de sauces.
Casi ausente por décadas, los sauces han resurgido
a la vida en Yellowstone, y la razón, cree Smith,
es que fué 10 años después que los lobos
agrupados a través de 13 jaurías que fueron
introducidos en Yellowstone, provocara que el parque esté ahora
repleto de ellos.
El dice que los lobos
han cambiado la ecología del parque en muchos sentidos; una razón
es que han logrado la renovación de los saucesy el beneficio
para los ríos y las corrientes. "Los
lobos han causado una cascada trófica," dijo." Dominan
todo aquí. Ellos cambian incluso, las condiciones para otros,
hasta para los sauces. Los últimos
10 años en Yellowstone han reordenando el libro de la biología
de lobo. Tanto los biólogos de la fauna como los ecólogos
están aturdidos por los cambios que ellos han visto. Es
una rara oportunidad para entender en detalle cómo los efectos
de "un animal de rapiña" ondea a través de
un ecosistema. Mucho de lo que ha sucedido está desarrollado
en el libro recientemente publicado "Decade of the Wolf: Returning
the Wild to Yellowstone," por Smith y Gary Ferguson.
En 1995,
14 lobos fueron traídos desde Canadá hasta el parque por camión
y trineo a finales del invierno, y mantenidos en una jaula por 10 semanas y
luego liberados. Fueron agregados diecisiete en 1996. Ahora, hay cerca de 130
lobos en 13 jaurías, todos ellos, vagando por el parque.
Yellowstone,
dice Smith, está repleto.
Durante
los pasados 10 años, el número de alces se ha
visto caer considerablemente. Uno de los alces más grandes
del mundo que subsisten en manadas, y se alimentan de ricos
céspedes en la gama septentrional del parque, ha caído
de 19.000 en 1994 a cerca de 11.000. La reintroducción
del lobo ha sido citada por los cazadores como el culpable,
pero Smith dice que la causa es más compleja.
Los
datos dados a conocer recientemente después de tres
años de estudio por el Servicio de Parques, la United
States Geological Survey y la Universidad de Minnesota encontraron
que el 53 por ciento de las muertes de los alces era causado
por los osos pardos que les comen las pantorrillas. Apenas
el 13 por ciento fue vinculada a los lobos y el 11 por ciento
a los coyotes. La sequía ha jugado también un
papel. El estudio continúa.
Los
científicos dicen que esa predación de los lobos
ha sido suficiente significativa para redistribuir el alce.
Esto ha afectado la vegetación y la variedad de la fauna.
El
alce no había visto lobos desde 1920, año en
que desaparecieron del parque. Durante los últimos 10
años, como han sido cazados por jaurías de lobos,
ellos han crecido más atentos al medio ambiente.
Ellos
se mueven más de lo que estilaban hacerlo, y gastan
la mayor parte de su tiempo en los lugares que proporcionan
una visión completa de 360 grados, dijo Smith. Ellos
no pierden el tiempo en los lugares donde no se sientan seguros
- cerca de una elevación, o lugares que podrían
ocultar lobos.
En
esos lugares han rebrotado matorrales, sauces, y álamos.
Los álamos también han rejuvenecido. Hasta épocas
recientes los único álamos en el parque tenían
de 70 a 100 años de edad. Ahora brotan muchos árboles
jóvenes.
William
Ripple, profesor de botánica en Oregon State University,
llama al proceso "la ecología del temor," que
ha permitido prosperar la vegetación como resultado
de cambios conductistas en el nervioso y patético nuevo
alce.
Aunque
los cambios ahora están produciéndose a escala
bastante pequeña, los efectos sobre los lobos se verán
ampliados, y en 30 años, según Smith, Yellowstone
lucirá muy diferente.
No
todos están convencidos. "Los lobos tienen un papel
para desempañar," dijo Robert Crabtre, un biólogo
de cánidos que ha investigado a lobos y coyotes en el
parque desde 1980. "Pero la investigación ha ignorado
el cambio climático y las inundaciones, que han afectado
también a la vegetación. Su trabajo no es erróneo,
pero está incompleto."
Donde
han vuelto a crecer sauces y álamos, se han estabilizado
las corrientes de agua y proporcionan a su vez, sombra, lo
que baja la temperatura del agua y hace un mejor hábitat
para la trucha, teniendo como resultado que haya peces más
grandes. Los pájaros cantores como el gorrión
amarillo de Lincoln ha aumentado en número, donde prosperan
nuevos de ámbitos de vegetación.
El
sauce y el álamo a su vez, son alimento para el castor,
y los ha traído a las corrientes y a los ríos
en la gama septentrional. En 1996, había un solo dique
de castor en la gama septentrional; ahora hay 10. El número
de lobos también ha aumentado mucho la cantidad de carne
en el suelo para beneficio de otra especie.
Los
osos pardos y los coyotes raramente matan al alce adulto, pero
cada jauría de lobos mata un alce cada dos o tres días.
Después que ellos comen, otros carnívoros continúan
con la res muerta. Los animales oportunistas que se alimentan
de carroña como urracas y cuervos se mantienen vivos
con las reses muertas.
El
número de coyotes, por otro lado, ha caído a
la mitad. El número de sus presas - campañoles,
ratones y otros roedores - ha crecido. Y eso, refuerza el cambio
de las poblaciones de zorros rojos y las aves de rapiña.
Los
lobos no se cazan en Yellowstone, pero enfrentan peligros.
Ellos se matan el uno al otro en violentos encuentros entre
diferentes jaurías. Catorce lobos han sido matados a
causa de ser atropellados por vehículos en los últimos
10 años, ocho de ellos en Mile Marker 30, en EE.UU;
191 en la zona occidental del parque.
Pero
la amenaza más inquietante está dada por los
perros que la gente trae al parque. Los perros pueden trasladar
el parvovirus, que es la causa principal de la muerte en los
lobos durante el año pasado, y ha estado matando del
60 al 70 por ciento de los cachorros.
La
población de lobos disminuyó a 130 de un número
de 170 durante el último año, a causa de múltiples
razones. Los biólogos planifican el conteo de los mismos
nuevamente durante este invierno, y hacer más pruebas
técnicas, esperando aprender más acerca de los
efectos del virus. "Estoy un poco preocupado," dijo
Smith.
Queda
mucho más para ser descubierto en el laboratorio natural
de Yellowstone. "Diez años no es tiempo suficiente
para medir los efectos de los lobos," agregó Smith. "Sus
efectos recién están llegando ahora y los cambios
toman mucho tiempo para que surjan."
Por JIM
ROBBINS, 18 de octubre de 2005
Los pájaros marítimos deberían
pagar por la energía "verde"
7 de Mayo de 2005
Fred Pearce
La energía eólica podría dañar a las poblaciones
de algunas especies de pájaros si ellos no se construyen con cuidado.
Esta es la conclusión de una revisión sobre todo los estudios
efectuados sobre su impacto.
La revisión enfocó el número
total de pájaros en y alrededor de las llamadas "wind
farms", granjas que funcionan en base a la
energía eólica, más que sobre el número que fueron
muertos a causa de choques con las turbinas, e incluyó todos los rigurosos
estudios hechos en el mundo, desde Escandinavia hasta Wyoming. "La evidencia
disponible sugiere que esas granjas eólicas, reducen la abundancia de
muchas especies de pájaros en el sitio donde están ubicadas," concluye.
Entre los más afectados están los patos y las aves zancudas que
se ubican alrededor de las granjas eólicas, en estuarios y en las aguas
costeras superficiales.
"Nosotros no estamos diciendo que debemos
detener la construcción de las granjas eólicas.
Los pájaros sufrirían mucho más a causa
del cambio del clima que si no las hiciéramos," dice
Andy Pullin del Centre for Evidence-Based Conservation en la
University of Birmingham
en el Reino Unido, uno de los autores de la revisión. "Pero los
datos muestran que tenemos que ser mucho más cuidadosos acerca de donde
las ubicamos." Las granjas eólicas construídas en aguas
más profundas aún más lejos de la costa quizás
demuestren ser mejor para los pájaros, dice.
Los hallazgos podrían ser especialmente
significativos para el Reino Unido, que tiene el programa próximo
a la costa, más grande de energía eólica
en el mundo. Uno de los proyectos más polémicos
cubriría con turbinas el Shell Flat de Blackpool al
noroeste de Inglaterra, amenazando potencialmente la "Melanitta
nigra", un pato ubicado en la "lista roja" británica,
de especies puestas en peligro de extinción.
"Si Gran Bretaña construye tantas
granjas eólicas como el gobierno planea, podría
utilizar todo el hábitat cercano a la costa que
corresponde a los patos y a loss zancudos," advierte el autor principal
del informe, Gavin Stewart, también del Centre for Evidence-Based Conservation.
Los hallazgos (Systematic
Review 4, en www.cebc.bham.ac.uk) serán noticias inoportunas para el gobierno del Reino
Unido, uno de los patrocinadores de la revisión, que
está muy comprometido con la energía eólica
y que quiere encontrar los objetivos del país para cortar
las emisiones del gas invernadero, y para la Sociedad Real
para la Protección de Pájaros (RSPB, Royal Society
for the Protection of Birds ), que que apoya a la energía
eólica.
"Comparada con problemas pasados, tales
como pesticidas organoclorados, la persecución ilegal
de aves de rapiña y la agricultura intensiva, las granjas
eólicas deben estar muy abajo en la escala de amenazas," dice
Mark Avery, el director de la conservación del RSPB.
"Sin embargo, si nosotros las construimos en todos los lugares equivocados
entonces esa visión sería muy diferente." Pero, cuando las
granjas se acercan a la costa, nosotros ni sabemos si los lugares son equivocados
o no lo son, dice, porque son muy pocos los estudios sobre el impacto que se
han hecho.
Un aspecto inquietante
de la revisión,
dice Stewart, es que esa abundancia puede continuar disminuyendo
con el tiempo. "La mayoría de los estudios cubren
un año, pero los pocos estudios de más largo
término sugieren que una granja eólica tendrá un
impacto mucho más grande durante su vida entera."
Otra preocupación es que la mayor parte
de los estudios han mirado hasta ahora las granjas eólicas
pequeñas. El temor, no contestado en este estudio, es
que un número pequeño de granjas más grandes
puede tener un impacto más grande en las poblaciones
de pájaros que una serie de construcciones más
pequeñas.
Otra pregunta, dicen los
investigadores, es si unas pocas turbinas grandes dañan menos que un número
más grande de las turbinas más pequeñas. " Se
necesita una mejor comprensión del impacto acumulativo
de cada vez mayor número de ellas," dice Avery. "Nosotros
nos opondremos a cualquier granja eólica que amenace
gravemente a poblaciones importantes de pájaros."
Los investigadores fustigan
acerca de la mala calidad de la investigación en el impacto de las granjas
eólicas alrededor del mundo. Los hallazgos de muchos
estudios se mantienen en secreto por razones comerciales, mientras
la información que, según cabe suponer debe ser
hecha pública, para planificar sus aplicaciones vienen
sin información, o la misma es de mala calidad, se queja
Stewart . "Es difícil de averiguar aún qué datos
están allí fuera, y cuando sabremos que estarán
allí, y es extraordinariamente difícil de conseguirlos."
Protocolo de Kyoto,
Mapas desde el Espacio
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