Riesgos
en la investigación de la Nueva Gripe: Buscando Bichos en
Todos los Lugares Equivocados
Por
GINA KOLATA, 8 de noviembre de 2005
La ciencia se mueve de maneras misteriosas, y a veces lo que
parece el fin del cuento es realmente solo el principio. O,
por lo menos, eso es lo que algunos
investigadores piensan a medida que ellos se rascan la cabeza cuando observan
la extraña sucesión genética del virus de la gripe de
1918.
El
Dr. Jeffery Taubenberger, patólogo molecular en el Armed
Forces Institute of Technology que dirigió el equipo
de investigación que reconstruyó el virus extinguido
hace largo tiempo, dijo que pocas cosas eran las que parecían
haberse aclarado.
El
virus de 1918 parece ser un virus de gripe aviar. Pero si es
de un ave, no es un pájaro que alguien haya estudiado
antes. No es como el virus H5N1, causa de gripe aviar en Asia,
que ha enfermado por lo menos a 116 personas, y matado a 60.
No es como los virus de la influenza que infectan a las aves
en norteamérica.
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Ya
hay muchos investigadores que creen que el virus de 1918,
que causó la peor epidemia contagiosa de la enfermedad
en la historia humana, es un virus de gripe aviar. Y si ese
es el caso, es el único que ha sabido como causar
una pandemia humana.
Esto,
dijo el Dr. Taubenberger, plantea una pregunta. ¿Están los
científicos buscando el próximo virus de gripe causa
de pandemias en todos los lugares equivocados? ¿Hay un ave
en la que nadie pensó jamás que provocaría una
pandemia luego de la gripe de 1918? ¿Y si ese fuera el caso,
qué pájaro es, y dónde vive?
"No
puedo ni tan siquiera asignarle un hemisferio," dijo. "Simplemente,
viene de otra parte. Quizá esté en las palomas. O en
los pájaros cantores."
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"Es
raro, es realmente raro," él agregó. "Mi
punto de vista deberá ser no dogmático, tanto como
sea posible y simplemente hacer el seguimiento de los datos.
Este es el resultado que obtenemos. La pregunta es, ¿Qué significa?"
La
pregunta de Taubenberger surgió de la investigación similar
a la ciencia ficción sobre el virus de 1918 que llevó finalmente
a su reconstrucción.
Hace
una década, el Dr. Taubenberger y sus colegas encontraron
secuencias del virus extinto en dos recortes del tamaño
de una uña empapado de formaldehido, del tejido pulmonar
de dos soldados y del pulmón congelado de una mujer de
Inuit que murió de gripe en 1918 y fue enterrada en el
permafrost. Lenta y cuidadosamente, ellos extrajeron los diminutos
fragmentos de genes víricos y empezaron a reconstruirlos.
El
primer gen que ellos secuenciaron era el que codifica la proteína
hemaglutinina en la superficie del virus. Inmediatamente, el
Dr. Taubenberger y sus colegas quedaron sorprendidos por algo
raro: la cadena de nucleótidos que codificaron para los aminoácidos de la proteína
estaban coordinadas en forma diferente a como ellas se encontraban en cualquier
otro caso de gripe aviar.
El
código
genético es flexible; hay más de una manera en
que un grupo de tres nucleótidos pueden unirse para codificar
el mismo aminoácido. Pero jamás fue encontrado
que un virus de gripe aviar utilizara los mismos esquemas de
unión de los aminoácidos de la hemaglutinina. Tampoco
la gripe de 1918.
Había
dos posibilidades, pensó el Dr. Taubenberger. Una, era
que las gripes aviares han evolucionado a través de décadas
y en la de 1918, los aminoácidos en los virus simplemente
se codificaron en forma diferente.
Otra,
era que si el virus de la gripe de 1918 vino de un ave, no era
de ningún pájaro que alguien hubiera tomado antes
en consideración.
"Nosotros
decidimos que no había manera de explicar esto," dijo
el Dr. Taubenberger. Al fin de cuentas, los pájaros de
1918 hace largo tiempo que desaparecieron, y sus virus muerieron
con ellos.
Entonces
el Dr. Thomas Fanning, científico miembro del grupo de
Taubenberger, mencionó que él tenía un amigo
en el Smithsonian que trabajó en el Museo Nacional de
Historia Natural en Washington. Tenía varios miles de
pájaros preservados de principios del siglo XX que flotaban
en alcohol dentro de sus respectivos frascos.
De
allí,
ellos llegaron a James P. Dean, supervisor de la división
de pájaros en el museo, que mandó al Dr. Taubenberger
una copia impresa de los pájaros de la colección
del museo - centenares de pájaros, con notas que dicen
la especie, los tiempos y lugares exactos en que ellos se recolectaron. ¿Pero
cuál de ellos escoger?
El
Dr. Taubenberger consultó con uno de los mejores expertos
en gripe aviar, Richard Slemons del Estado de Ohio, que escogió 40
pájaros de la lista del museo, todas aves acuáticas
recolectadas alrededor de 1918. El museo encontró 25 de
ellas.
Los
científicos tomaron los diminutos trozos del tejido de
partes de los tractos excretorios de los pájaros, y el
Dr. Taubenberger buscó el virus de la gripe en el tejido.
Seis de los pájaros tenía un virus de gripe. La
codificación genética de los aminoácidos
en esos virus era exactamente igual a la de los virus de gripe
aviar de hoy, encontró el Dr. Taubenberger.
De
hecho, los virus no habían evolucionado. Los virus de la influenza
humana cambian todos los años, mutando levemente así ellos
pueden reinfectar a las personas que acaban de tener la gripe
y desarrollan anticuerpos contra ella. Pero los pájaros,
dijo el Dr. Slemons, no tienen una respuesta inmunitaria a la
influenza, de manera que no hay una presión especial para
que el virus mute.
Otra
razón para que los virus permanezcan igual, dijo, es que
algunos pájaros viven durante sólo un par de años
y así, todos los años, los virus tienen una nueva
población de pájaros para infectar. Finalmente,
dijo, los pájaros se infectan crónicamente con
muchos virus de gripe en forma inmediata, y todos los virus coexisten
pacíficamente.
"Hay
tantos que no existe una presión selectiva sobre ningún
virus," agregó.
Pero
si los virus de los pájaros no evolucionan y si los virus
de las aves acuáticas en 1915 y 1916 lucían en
forma similar a los virus de los pájaros de hoy, ¿de
dónde vino el virus de 1918? ¿O era realmente un
virus de pájaro?
Al
fin de cuentas, durante el tiempo que él estudió a
los pájaros de Smithsonian, el Dr. Taubenberger había
reconstruido sólo parte de la sucesión genética
del virus. Quizá cuando él tuviera la reconstrucción
total, el cuadro cambiaría.
No.
La sucesión entera, publicada el mes pasado en Nature,
tenía las estructuras distintivas de la proteína
de un virus de pájaro, dijo. Y tenía esa misma
manera rara de unión de sus aminoácidos.
Cuándo él
comparó el virus de 1918 con los virus actuales de gripe
humana, el Dr. Taubenberger advirtió que tenía
las modificaciones en apenas en el 25 a 30 de los 4.400 aminoácidos
del virus. Esos pocos cambios transformaron un virus de pájaro
en un asesino que podría contagiarse de persona a persona.
El
Dr. Taubenberger advirtió que, hasta ahora, el virus H5N1
en Asia tiene solo algunos de esos cambios. Ellos no poseen,
sin embargo, las excepcionales maneras de codificación
de los aminoácido que tenía el virus de 1918. Así que
entonces, ¿son los virus de los pájaros asiáticos
capaces de transformarse en virus pandémicos, o no?
Algunos
expertos como el Dr. Peter Palese de la Mount Sinai School of
Medicine en New York dicen que los virus de gripe como el H5N1
son una falsa alarma. El hace notar que los estudios efectuados
en 1992 de gente de zonas rurales de China, indicaron que millones
de personas poseen anticuerpos para la cepa A de virus tipo H5N1.Esto
significa que fueron infectados con dicho virus, y se recuperaron,
aparentemente sin incidentes.
A
pesar de eso, y del hecho de que esos virus han estado circulando
en
China durante más de una docena de años, no ha
ocurrido ningún caso de contagio de humano a humano. "El
virus ha estado alrededor por más de una docena de años,
pero no ha pasado a la población humana," dijo el
Dr. Palese. "Yo no pienso que tenga la capacidad de hacerlo."
Por
otro lado, el Dr. Taubenberger dijo que de cualquier manera,
eso lo iba a discutir.
"Es
un virus desagradable," dijo. "Es sumamente virulento
en aves domésticas y pájaros silvestres. El hecho
que haya matado la mitad de los humanos infectados provoca preocupación,
junto con el hecho de que comparta algunas características
con el virus de 1918.
"Pero
el hecho de que haya circulado en Asia por años y no haya
causado una pandemia no son razones para dar. Quizá haya
algunas barreras biológicas que nosotros no entendemos."
Así que, ¿de
dónde vendrá la próxima pandemia? El Dr.
Taubenberger dice haberse preguntado si puede ser de un pájaro
en el cual nadie haya pensado, un pájaro con un virus
de gripe que tenga la misma codificación de los aminoácidos
que él vio en la gripe de 1918.
El
ha formado un equipo con científicos en Alaska para obtener
muestras a partir de pájaros migratorios, y busca en esas
muestras el virus de la gripe que se parezca a uno de 1918.
"Probablemente
nadie más haya pensado mucho acerca de esto," dijo
el Dr. Taubenberger. "Pero hemos estado profundizando en
la secuencia del virus durante los últimos 10 años,
y hemos estado pensando acerca de ello." Para él,
la historia no ha terminado; recién acaba de comenzar.
Gripe
aviar:
O se empieza con las vacunaciones o se enfrentarán las consecuencias
De pronto, la amenaza de la gripe aviar logra obtener una seria
atención en los EEUU. Los representantes de 80 países
se encontraron la semana pasada en Washington DC para discutir las
estrategias a seguir para contener los brotes del virus.
Mientras
tanto Michael Leavitt, Secretario de Health and Human Services
de los EEUU, esta semana hizo su primer viaje oficial a Asia
para alentar a los líderes de la región para que
concreten más acciones a los efectos de detener la propagación
del virus. Y una decisión del senado de los EEUU para
otorgar un monto extra de 4 mil millones de dólares para
proteger el país contra una pandemia de gripe aguarda
la aprobación por parte de la Cámara de Representantes.
Estos
movimientos son bienvenidos, pero no alcanzan a ir lo suficientemente
lejos, dicen los expertos en gripe. Las barreras substanciales,
comerciales, políticas y burocráticas que permanecen,
nos detendrán en la tarea de ser capaces de vacunar a
las suficientes personas en el mundo para contener la pandemia.
Lo que se requiere urgentemente es un plan global para combatir
la amenaza.
El
problema se reduce a números. Una vacuna a partir de un virus híbrido
ya se ha producido lo que podría inmunizar a la gente
contra el virus de la gripe aviar H5N1. Pero los fabricantes
no pueden hacerla en número suficiente. La capacidad de
producción no aumentará apreciablemente a corto
plazo, más allá de unas pocas nuevas plantas ya
en construcción en Europa, y con el equipo disponible
ellos pueden hacer sólo unos pocos kilogramos de la proteína
vírica que forma la base de la vacuna. Si cada dosis contiene
15 micrograms (µg) de la proteína vírica,
como las vacunas contra la gripe común, eso es suficiente
para no más de 900 millones de dosis de vacunas en un
ciclo normal de producción de seis meses (New Scientist,
28 febrero del 2004, p 36).
Pero
eso no significa que 900 millones de personas puedan ser protegidos.
Porque el H5N1 es nuevo para nuestro sistema inmunológico,
las personas necesitarán dos vacunaciones espaciadas unas
semanas. Esto limita el número que se puede proteger dentro
de los seis meses a 450 millones de personas.
E
incluso es probable que se sea desenfrenadamente optimista. "Este
virus ha hecho sus números con nosotros," dice Robert
Webster del Research Hospital de St Jude Children en Memphis,
Tennessee. En agosto, los ensayos en humanos de la vacuna híbrida
demostró que cada persona requeriría dos dosis
de 90-µg. Esto equiale a una vacuna suficiente en todo
el mundo para 75 millones de personas, o alrededor de un cuarto
de la población de EEUU.
La
manera de redondear esto, dicen los expertos en vacunación, es
que deberán ser aumentados el poder de las dosis combinándolas
con una sustancia química sencilla estimuladora de la
inmunidad que llamaron un adyuvante. Norbert Hehme, desde la
fábrica de vacuna GlaxoSmithKline en Dresde, Alemania,
ha desarrollado una vacuna que puede inducir la total inmunidad
contra los parientes de la familia del virus de gripe de aves
H5 con dos dosis de apenas 1,9 µG cada una.
Dada
la existencia de capacidad de producción para el H5N1,
esto permitiría que 3,5 mil millones de personas pudieran
ser protegidas. Al ser ésta, prácticamente la cantidad
que podría ser inmunizada, podrían darse otras
limitaciones, dice David Fedson, fundador de grupo de trabajo
pandémico para la industria de las vacunas. Pero los ensayos
de EEUU no utilizaron adyuvante, a pesar de las advertencias
que sin ellos, funcionarían solamente las grandes dosis
(New Scientist, 26 marzo, P 10).
Los
ensayos de los adyuvantes con dosis menores a 7,5 µG ha
empezado en Australia y Hungría, y está siendo
planificada en Canadá, los EEUU y Japón. Pero nadie
investiga sobre las dosis más pequeñas que se necesitarían
para estirar la vacuna disponible tanto como sea necesario.
"Por
no determinar la dosis mínima que es aceptablemente immunogénica,
las compañías de vacunas han demostrado que no
entienden la implacable aritmética del suministro de vacuna
pandémica," dijo Fedson a New Scientist. "Eso
significa que millones de personas no recibirán la vacuna,
y miles morirán. Los economistas llaman este un costo
de oportunidad. Yo lo llamo una tragedia."
Molestan
también las consideraciones comerciales. Las compañías
aún no se han puesto de acuerdo sobre cómo compartir
las técnicas patentadas para hacer las vacunas, y son
reacias a empezar los ensayos humanos con vacunas que no tienen
un mercado garantizado. "Si tenemos las garantías
de la compra por parte de los gobiernos, eso cambia las cosas," dice
Bram Palache del fabricante de vacuna Solvay con sede en Bélgica.
Los EEUU, RU y Francia, entre otros, han colocado órdenes
de compra en los últimos meses, lo que explica el por
qué los ensayos empiezan ahora, pero las limitaciones
en la producción de la vacuna significan que estas órdenes
nunca se podrán cumplir.
También
hay obstáculos políticos. Casi el 70 por ciento
de la capacidad de fabricación de la vacuna en el mundo
está concentrado en cinco países en Europa occidental,
y el experto en virus Albert Osterhaus de la Erasmus University
en Rotterdam, Países Bajos, predice que estos países
serán reacios en permitir que la vacuna sea exportada
hasta que sus propias poblaciones no estén inmunizadas.
Fedson,
sin embargo, cree que estas barreras pueden ser vencidas. Lo
que se necesita, argumenta, es un bien financiado cuerpo internacional
conforme a los Fondos Globales en la Lucha contra el SIDA, Tuberculosis
y Malaria, lanzado por las Naciones Unidas en el 2002, que ha
gastado 3 mil millones de dólares en luchar contra estas
enfermedades. Un cuerpo similar para la gripe pandémica,
dice Fedson, podría coordinar el desarrollo de la vacuna
y financiar los ensayos que permitirán bajar la dosis,
y que se pueden necesitar para luchar contra una pandemia global. "¿No
es terrible que surja una pandemia y después descubrimos
que podríamos haber hecho muchas más vacunas?" pregunta. "Nosotros
pareceremos tontos."
Tal
cuerpo podría dominar también la crisis política
que resultaría si los países fabricantes de la
vacuna deciden inmunizar sus propias poblaciones antes de permitir
que la vacuna sea exportada. "¿Puede imaginarse el
conflicto que resultaría si la gente de Burdeos son vacunadas
y la de Barcelona no lo son?" dice Fedson. Pagando a una
colectividad global, dice, los países "pobres" podrían
asegurarse que obtendrán las vacunas fabricadas en cualquier
otra parte.
Algo
se tiene que hacer y pronto. La semana pasada, se renovaron los
temores de que el H5N1 había infectado a las aves en Turquía
y Rumania. Cuando New Scientist fue a tomar nota, los expertos
sólo pudieron decir que el virus en Turquía quizás
sea de la familia H5, mientras está poco claro qué patógeno
causó la infección en Rumania. Pero el mundo se
siente cada vez más nervioso porque el virus, o uno similar,
evoluciona eventualmente en una forma que se puede contagiar
entre las personas.
Si
eso sucediera, la primera ola de la infección se esparciría
por el mundo entero en semanas. Después de tres meses,
es muy probable que se apague, dando a los fabricantes un respiro
para identificar la vacuna exacta y el producto para contener
una segunda ola.
Más
aún, si hubiera voluntad política, ya podrían
haberse tomado medidas para protegerse contra la primera ola.
Cuándo los investigadores del fabricante de vacunas Chiron
hizo análisis de sangre de las personas que habían
recibido una vacuna experimental contra una epidemia de gripe
aviar H5 en 1997 , encontraron un fuerte relacionamiento con
la gripe H5 que mataron a un cierto número de personas
en Vietnam el año pasado. Esto provoca que surjan esperanzas
de que una vacuna contra el H5 del 2004 o hasta el del 1997,
quizás funcione contra una pandemia de H5, incluso aunque
difieran levemente.
"Estamos
seguros de que es posible disponer de una vacuna incluso si no
encaja completamente con el causante pandémico, mientras
no haya un fuerte adyuvante," dijo Giuseppe Giudice de Chiron
a New Scientist. Si bien no se pueda proteger al 100 por ciento,
también está el hecho de que el H5 no mata a tantas
personas. Podría actuar como una dosis de "preparación",
significando que las personas requerirían luego sólo
una dosis de vacuna para nivelarse con el virus causante de la
pandemia.
La
ciencia está en su lugar. Ahora el mundo necesita seguir adelante
para probar y licenciar una vacuna. Cuándo los temores
sobre la pandemia surgieron con la gripe porcina en 1976, el
gobierno de EEUU desarrolló, probó y licenció una
vacuna, y entonces lo concretaron para la mayor parte de su población,
dentro de seis meses. "Nosotros lo hicimos en 1976," dice
Fedson. ¿ "Por qué no lo podemos hacer ahora?"
14 Octubre
de 2005
New Scientist Print
Debora Mackenzie
Kristin Choo
Aves,
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