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ANTECEDENTES
SOBRE PELEAS DE PERROS
Peleas de Perros 
LA
PERROFOBIA VECINA
"No te voy a engañar,
pero para que el bicho muerda lo mejor es darle droga de vez en
cuando y luego quitársela, se ponen como locos cuando les
quitas las anfetaminas. Al Tor le inflo a hostias y lo tengo a oscuras
para que se haga más fiero". Dionisio H. tiene 32 años
y vive en Vicálvaro (Madrid). Hace meses que volvió
loco a Tor, su perro, una máquina de matar que se enfrentará
en clandestino combate frente a otro cánido en un lugar sin
determinar. El motivo reside en las ganancias de las sangrientas
apuestas. Bien poco importa la mirada asesina de lo que hace tiempo
fue un dócil cachorro: con las cuatro peleas que, a lo sumo,
aguantará en pie el aún inmaculado cuerpo de Tor,
su dueño tiene previsto embolsarse unas 500.000 pesetas.
Días de perros para el mejor amigo del
hombre. Mientras en España siguen proliferando las peleas
clandestinas que acaban con sus vidas y enriquecen a sus propietarios,
en Francia se comienza a legislar contra ellos. La perrofobia llega
ahora en forma de un proyecto de ley y se debate en el país
vecino. Con él se prohíbe la venta, la cesión
e importación de perros de ataque. Pitbulls, staffordshires
americanos, rottweillers y bull-terriers deberán ser esterilizados.
Los dueños que incumplan la nueva ley se verán obligados
a pagar más de un millón de pesetas y tendrán
que hacer frente a una pena de hasta seis meses de cárcel.
¿El motivo? Desde 1989 hasta hoy, 15 personas han muerto
en Francia debido a las agresiones de perros de ataque.
La realidad en España es bien diferente.
En los últimos 20 años, la demanda de perros de ataque
(o de defensa) en nuestro país ha bajado en un 75%. Los dueños
prefieren ejemplares obedientes y pacíficos antes que fieras
dispuestas a dar la vida en labores de custodia hogareña.
La tenencia no supone ninguna falta. De producirse un ataque a un
ser humano, lo habitual es que se litigue reclamando daños
y perjuicios al propietario. Lejos de esterilizarlos (como en Francia),
las leyes españolas van contra la explotación delictiva
que de ellos hace el ser humano. El Código Penal no califica
el maltrato de perros como delito, sino como falta. Las peleas caninas
no están autorizadas: las multas pueden ser hasta de tres
millones de pesetas. En todas las Comunidades Autónomas se
prohíben los espectáculos que conlleven crueldad con
los animales. El problema es que en algunas regiones existe cierto
relajamiento a la hora de perseguir estas actividades. Para los
adiestradores, medidas políticas como las que se van a implantar
en Francia para los próximos diez años carecen de
toda base científica y parten de un supuesto equivocado:
la existencia de genes violentos de por sí.
"No existen razas asesinas, un perro no ataca sin motivo"
Nacho Sierra es especialista en comportamiento
animal y presentador del programa De Domingo a Domingo que emite
Tele 5. Afirma: "No se puede satanizar a estos perros, decir
que hay razas asesinas y que hay que controlarlas es una forma nazi
de enfocar el tema, se podría trasladar la teoría
al hombre y se vería la burrada que se está cometiendo,
no se puede hablar de razas de ataque entre los perros como no se
puede decir que hay razas de tontos entre los hombres, habrá
perros u hombres tontos o violentos, pero no razas; yo he visto
rottweiller de 50 kilos incapaces de matar una mosca y a pequeños
perros de caza con una fiereza terrible".
ADIESTRAMIENTOS
¿Soluciones? Más de un experto ha sugerido que la
tenencia de un perro de ataque vaya acompañada de un carné
de propietario, una acreditación donde el dueño demuestre
que no tiene antecedentes penales, que dispone de los medios de
vida y que puede ofrecer garantías para el sano y equilibrado
crecimiento del animal. Se parte de la premisa de que un perro no
ataca sin motivo. Sólo lo hace si está desequilibrado.
El neuroticismo no viene por los genes sino por el ambiente y el
adiestramiento, ergo, los dueños indolentes, tienen la culpa
de que sus perros, bien sea un caniche o un dogo, la emprendan a
mordiscos con el prójimo. Un factor que sí es hereditario
y puede llevar al neuroticismo en los perros es la timidez, esto
es, la reacción de inseguridad o miedo ante lo nuevo. Sólo
se puede hablar de que un perro está genéticamente
desequilibrado cuando esa timidez da lugar a respuestas agresivas
de compensación. El ambiente y la mala educación,
sobre todo, en los primeros 10 meses de vida, son otras de las causas
por las que un perro responde agresivamente sin mediar un ataque.
Vivir atados, encerrados, apaleados o junto a dueños desequilibrados
son un cóctel explosivo que afectará a la conducta
del animal.
Esto lo saben mejor que nadie los encargados
de desviar el carácter natural de un perro para convertirlo
en un auténtico asesino en las peleas clandestinas. Las principales
denuncias recibidas en el Servicio de Protección de la Naturaleza
(Seprona) de la Guardia Civil localizan estos combates a muerte
en Murcia, Asturias, Gran Canaria, País Vasco, Cádiz
y Madrid. Las razas que generalmente se utilizan son el presa canario,
el american staffordshires terrier y el american pitbull terrier.
Su entrenamiento meses antes del combate a muerte parece sacado
de un relato de terror: se les suele echar pequeños galgos
para que acaben con ellos y vayan ganando en autoestima o se les
enfrenta a otros sparrings más pesados (generalmente bóxers,
dogos, pastores alemanes, mastines o rottweillers robados) para
que aprendan a sufrir y se vayan curtiendo.
Debido a las poderosísimas dentelladas
recibidas no suelen aguantar más de tres o cuatro peleas
en el mejor de los casos. Estos elegidos para morir suelen costar
entre 150.000 y un millón de pesetas. La apuesta mínima
es de unas 5.000. El capitán Piriz, del Seprona, reconoce
que existen decenas de peleas clandestinas, generalmente convocadas
en clave mediante anuncios en la prensa. Los asistentes suelen ser
selectos delincuentes tras los que se esconden grandes caciques
que mueven su dinero. Entrar en esos círculos es bastante
complicado. "Es imposible hacer nada, generalmente las peleas
suelen ocurrir en los suburbios y se cambia el lugar de celebración
una hora antes, en ocasiones hemos visto perros medio muertos y
gente saliendo de un local, pero no hemos podido hacer nada porque
tienes que cogerlos en el acto", comenta.
PELEAS
Hacinados, a oscuras, golpeados y drogados, los perros comienzan
a ser entrenados a los tres meses de vida, alcanzando la madurez
para la pelea a los dos años. El proceso degenerativo es
duro. El perro, generalmente de conducta noble, es maltratado para
que odie al mundo. Se les adiestra para matar comenzando a atacar
los puntos débiles del rival: las patas y el hocico. "Es
habitual que para el entrenamiento se les ate a un coche y se les
obligue a correr con el fin de que fortalezcan las piernas; se les
hace la noria, consistente en perseguir un cacho de carne que gira
en círculo; o la goma, método con el que el perro
salta y se queda en vilo, mordiendo un objeto y girando sobre sí
mismo en el aire para reforzar la mandíbula", explica
el capitán Piriz.
Los amos del animal suelen rociar con productos
tóxicos a su perro para que el rival merme su potencial al
mezclar el compuesto químico con la saliva. Esta conocida
trampa ha hecho que los perros sean lavados antes de las peleas
como medida de precaución. Los más listos embadurnan
de vaselina al cánido para que el agua no haga ningún
efecto.
Mientras Tor es preparado para su antinatural
pelea, Dionisio H. explica otra de las torturas que forman parte
de la breve vida de su yacimiento de dinero. "Lo mejor es hacerles
pasar mucha sed y no darles agua, así sangran menos cuando
los enganchan". Si Tor no es despedazado, sus heridas, como
navajazos humanos, serán cosidas en vivo.
Fuente:http://www.el-mundo.es/larevista/num132/textos/perros1.html
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